Hoy lo escuché.
Sentados en el borde de la cama, escuché cada una de sus palabras. Tan sólo escuché.
Escuché su llanto,
comprendí su llanto,
compartí su llanto.
Por primera vez lo abracé,
fue ahí que supe quién realmente era él,
Mi Amigo.
sábado, 27 de marzo de 2010
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